EL ADMINISTRADOR INMOBILIARIO Y LAS CONVERSIONES
(“Property Managers Convert”, JPM Mar/Apr 2006)
A
medida que más administradores inmobiliarios se contagian de la fiebre
actual de conversiones de condominios, cosechan beneficios y enfrentan
dificultades que no se habían visto antes.
Arriba: El condominio Cité en Miami,
renovado
por MCZ/Centrum, es un complejo de 15 pisos
convertido en condominios y casas particulares
con vistas a la bahía de Biscayne y a la silueta de la ciudad de Miami.
Se terminó su conversión en 2005.
Nadie
puede negar el vigor que ha tenido el mercado de los condominios en los
últimos años. El número existente de apartamentos en propiedades
cooperativas y en condominios ha aumentado en un 37 por ciento desde
2002, y la mediana del precio de un apartamento en un condominio ha
aumentado en un 53 por ciento.
A la
vanguardia del mercado de los condominios se encuentran las cada vez más
populares conversiones de condominios, que en 2005 representaron un 33
por ciento de la actividad total del mercado de los condominios, de
acuerdo con Real Capital Analytics, una firma nacional con sede en Nueva
York que se dedica a la consultoría y la investigación en el área de los
bienes raíces comerciales.
«A las conversiones de condominios yo las llamo
“la sopa del día”, dice Nick Xiros, un consultor que trabaja en Chicago
en el Grupo de Servicios de Construcción de la compañía de seguros Aon.
“Es una de esas manías,
que se puso de moda hace tres o cuatro años y se ha propagado”.
Y es una manía
que los administradores inmobiliarios han decidido explorar, ya que las
cifras muestran que la tendencia está aquí para quedarse, al menos por
el futuro inmediato.
Locura
por los condominios
Las
conversiones de condominios alcanzaron su punto más alto en dos años en
septiembre de 2005. En 2004, los convertidores de condominios
invirtieron $11,700 millones en edificios de apartamentos; es decir, un
poco más de 76,000 unidades residenciales.
Como
comparación, en 2005 las conversiones representaron $26,000 millones en
actividad monetaria, o unas 168,000 unidades, de acuerdo con Real
Capital Analytics. Estas cifras sólo incluyen conversiones de
apartamentos a condominios, y serían más elevadas si incluyeran
conversiones industriales, de hoteles o de oficinas.
Una de
las circunstancias que al principio estimularon el auge en las
conversiones de condominios fue la falta, a nivel nacional, de
alojamiento a precio razonable. Los constructores tuvieron que reconocer
que había una demanda de viviendas básicas que costaran menos de
$500,000, y comenzaron a comprar estructuras preexistentes y a
renovarlas para satisfacer esa demanda, según Dan Fasulo, director de
análisis de mercado de Real Capital Analytics.
“En la
actualidad, cuando una empresa constructora compra un pedazo de terreno,
entre el costo del terreno, el proceso de aprobación y permisos y el
costo de los materiales y de la labor, es prácticamente imposible
producir una vivienda a precio razonable”, dice Fasulo. “Al combinar
todos esos factores, lo único que se puede construir con ganancia son
viviendas de lujo.”
El
financiamiento de la nueva frontera
Teniendo presente el retorno de las viviendas de lujo, las conversiones
al principio se concentraron en convertir edificios preexistentes de
apartamentos en condominios, y los mismos constructores invirtieron
sumas sustanciales.
“Las
primeras conversiones fueron motivadas por las enormes ganancias que
podían obtenerse comprando un edificio de apartamentos y convirtiéndolo
en condominio, con un gasto mínimo en las tareas de conversión”, dice
Xiros.
Hoy,
las conversiones se han extendido al mercado industrial y al de las
oficinas y hoteles. Las ganancias son todavía la motivación principal,
pero los márgenes de ganancia se están haciendo menores debido a que hay
menos dinero disponible en bancos y otras instituciones de préstamos.
“Los
bancos se están volviendo más frugales cuando se trata de prestar dinero
para conversiones de condominios”, dice Howard Jacobson, gerente de
Jacobson Brothers en Birmingham, Michigan. “Ha habido un número cada vez
mayor de personas que no han podido pagar sus préstamos, y por eso el
financiamiento es problemático. Los prestamistas quieren estar seguros
de que sus prestatarios toman las cosas en serio y de que tienen la
capacidad de lidiar con los problemas que pueden surgir en una
conversión de condominio.”
Aunque
los proyectos de conversión de edificios de apartamentos en condominios
cuentan a menudo con ingresos de alquiler para subsidiar el préstamo,
aún existen riesgos. Si hay un éxodo en masa al informárseles a los
residentes de la conversión que se avecina, los propietarios y
constructores pueden verse con un balance negativo. Según Jacobson, si
los ingresos de alquiler se reducen a la vez que se asume una hipoteca
más alta, los propietarios y constructores quedan en una situación muy
vulnerable.
“Puede
ser una situación muy traumatizante”, dice Jacobson. “Lo que sustenta el
éxito de una conversión [de apartamento a condominio] es el ingreso de
alquiler. Esto es muy diferente de las construcciones nuevas, en las que
desde el principio existe una deuda grande.”
El
mercado de los condominios de oficinas también se enfrenta a problemas
en las áreas de financiamiento y préstamos. Los condominios de oficinas
son espacios que todavía se usan como oficinas, pero que permiten que
cada compañía sea dueña de su espacio separado en el edificio. Dado que
muchos de estos edificios acomodan más de una oficina, cada prestamista
arriesga sólo una propiedad.
Para apoyar el mercado de los condominios de
oficinas, algunas instituciones financieras ofrecen préstamos
basados en el
financiamiento preexistente: a menudo, si el prestatario tiene un
financiamiento sólido, los prestamistas
no ponen reparos en hacerle una oferta,
según David Ertel, gerente general
de Bayview Financial.
“Como prestamista grande especializado en
préstamos pequeños, nos complace hacer varios préstamos pequeños aun
cuando el riesgo total sea elevado para un edificio en particular”, dice
Ertel. “Nosotros avalamos de acuerdo con
las cualidades
de nuestros prestatarios.”
La
conversión es crucial si no hay terreno
Si bien ciertas opciones de financiamiento no
están tan al alcance de las empresas constructoras de conversión, no les
está vedado ningún tipo de propiedad. En vista de la oleada de nuevos
proyectos de construcción que reducen la cantidad de terreno disponible
para hacer nuevas construcciones, los constructores han
vuelto su mirada hacia
propiedades preexistentes para poder seguir en el negocio. Cualquier
propiedad tiene potencial, desde almacenes hasta edificios de
apartamentos que han caído en el
descuido.
Las
conversiones de edificios de apartamentos en condominios son ventajosas
porque a menudo son baratas, requieren menos construcción y las
estructuras están ubicadas en áreas ya establecidas. Dado que los
apartamentos se construyen desde un principio como propiedades
residenciales, convertirlos en condominios típicamente requiere sólo
cambios cosméticos, no estructurales.
Otra
moda popular en las áreas urbanas y turísticas son las conversiones de
hoteles en condominios, en las que una empresa constructora y los
propietarios del hotel lo convierten en un condominio fuera de lo común.
De
acuerdo con Lodgering Econometrics, se espera que en 2006 se inauguren
32 proyectos condo-hoteleros con un total de 4,841 unidades
residenciales, y 27 proyectos más en 2007, con un total de 5,025
unidades. También se están haciendo populares las conversiones de viejos
almacenes, molinos y otras propiedades industriales en lofts. Con
su carácter singular y su ubicación típicamente urbana, estos proyectos
de reutilización adaptativa prestan atención tanto al espacio
residencial como al estilo de vida.
Realidades de la renovación
Así
como la administración de cada tipo distinto de propiedad convertida es
una experiencia única, la renovación que conlleva cada tipo de
conversión también lo es. Dado que los espacios comerciales e
industriales no se diseñan originalmente con fines residenciales, es
imperativo que los administradores comprendan los sistemas internos y el
exterior del edificio.
“El
tipo de construcción de un edificio renovado puede ser muy distinto de
los estándares actuales, por lo que hay que tener una comprensión
sustancial de la forma en que está construido, de los sistemas mecánicos
y de cómo funciona el edificio”, dice Tom Taylor, vicepresidente del
grupo de condominios Draper and Kramer’s en Chicago.
Algunos de los edificios que administra Kathleen
Corbett, vicepresidenta de Hammond Property Management Inc. en Cambridge,
Massachusetts, se construyeron en 1910, y muchos de ellos requieren
trabajos de albañilería para reparar
y limpiar el cemento, los ladrillos y el mortero de la fachada (“tuck-pointing”).
Esto es una una preocupación común de los
administradores de propiedades. La mayoría de los edificios
necesitan estos trabajos después de 25 ó 30
años de intemperie, y el gasto es a menudo inevitable
debido a estándares del gobierno nacional o local.
Corbett
dice que el costo actual de hacerle un tuck-pointing al exterior
de uno de sus edificios es de $1.5 millones, y que a cada propietario
habrá que cobrarle $60,000 adicionales.
Corbett
asegura que a pesar de los enormes gastos que a menudo implica renovar
un edificio, es una gran satisfacción para el administrador inmobiliario
aumentar el valor de un edificio y de sus áreas aledañas.
Cuando
Corbett se hizo cargo de dos edificios convertidos de apartamentos que
habían caído en el descuido, colaboró con las juntas de condóminos para
lograr que se arreglaran los jardines, se pintaran y decoraran las áreas
públicas, y se lavaran las ventanas a fin de devolver las propiedades al
nivel que les correspondía.
“Cuando
un edificio se descuida mucho, para mí es glorioso poder ayudar a elevar
el valor de las áreas públicas haciendo mejoras simples”, dice. “Cuando
uno empieza a hacerle mejoras a una propiedad, los propietarios empiezan
a percibir sus intereses comunes y se entusiasman. Yo les digo a mis
empleados que traten nuestras propiedades como si fueran nuestras
propias casas.”
La
dificultad de convertir la opinión de los residentes
Aunque
es grato tener el apoyo y el entusiasmo de los residentes de una
propiedad que se va a convertir, es más común y más problemático
encontrar resistencia de parte de los residentes que son propietarios en
lugar de inquilinos.
“Aquellos que han pasado a ser de inquilinos a propietarios tienen un
punto de vista típico”, dice Corbett. “Como inquilinos, si se les
desbordaba un inodoro, simplemente llamaban [al propietario o al
gerente] para que se lo arreglaran. Es muy difícil explicarle a la gente
que todo lo que ocurre dentro de sus cuatro paredes es ahora
responsabilidad suya”.
Los
residentes que han pasado de ser inquilinos de un apartamento a ser
propietarios en el mismo edificio no son los únicos que tienen
dificultades para entender las nuevas reglas y responsabilidades que
trae su propiedad. Quienes viven en almacenes o propiedades industriales
que se han convertido en condominios también tienen que aceptar algunos
cambios.
“Es muy distinto vivir en un edificio que se
construyó en 1910 como almacén que vivir en un condominio nuevo”, dice
Taylor. “Los nuevos propietarios que se mudan a un edificio convertido
tienen que entender que va a haber reparaciones constantes y proyectos
que requieren capital”.
También ofrece dificultades el arreglo poco usual
que ofrecen los condo-hoteles, que funcionan como centros de
hospitalidad de cuatro estrellas, que tienen que atender huéspedes, y
también como condominios, que tienen
que lidiar con los>
propietarios.
“Cuando
uno maneja un edificio que es puramente condominio, los dueños viven en
él todo el tiempo o por temporadas, pero no se les trata como
huéspedes”, dice Mark Geier, ex vicepresidente de ventas y mercadeo de
Ocean Waters Development. En esos casos la gerencia se asegura de que se
corte el césped, de que se pinte el edificio, de que la piscina esté
limpia y de que se hagan las reparaciones necesarias, y lleva las
cuentas de las mensualidades de la asociación de condóminos y del
presupuesto. Los gerentes de [un condo-hotel] no sólo tienen que hacer
todo esto, sino que además tienen otra infraestructura para tratar a los
dueños como huéspedes.”
Comunicar las dificultades
Con
tantas dificultades y posibles problemas, es vital comunicarse para
poder triunfar en el negocio de las conversiones. Corbett asegura que
depende constantemente de la comunicación con las juntas de condóminos y
con los residentes de los edificios de apartamentos convertidos.
Todas
las semanas, cada residente recibe un boletín sobre lo que está
ocurriendo en el edificio y cómo lo va a afectar.
“Le
ahorra muchas frustraciones a la gente comunicarles todas las semanas
todo aquello que tenga la posibilidad de traer problemas”, dice. “Un
administrador inmobiliario tiene que mimar mucho a los residentes.
Mimarlos constituye probablemente el 50 por ciento de mi trabajo”.
Paul
Bettano, gerente financiero y jefe de administración inmobiliaria en
Symes Associates LLC en Beverly, Massachusetts, dice que es importante
educar a los residentes sobre las diferencias que existen entre vivir en
un edificio nuevo y uno rehabilitado, en particular si es un espacio
industrial modificado.
“La
queja que se suele traer a colación en las conversiones de condominios
es que el edificio no es perfecto”, dice Bettano. “Puede que se le haya
caído un pedazo de ladrillo al arco de una ventana, pero esto no quiere
decir que la ventana esté por derrumbarse. Sólo indica que el edificio
tiene 100 años. Hay que explicarle a la gente que no es lo mismo que
vivir en una casa con empapelado y paredes de yeso. En cuanto entienden
estas sutilezas, quedan conformes.”
W.
Press Courtney, presidente de Waccamaw Management (una compañía que
administra hoteles convertidos) dice que en su caso la comunicación y la
educación no son prioridades tan importantes, ya que el diseño inicial
de estas propiedades ya tiene entre sus metas ofrecer lo que él llama
comodidades, y su función original es dar alojamiento.
Sin
embargo, afirma que siempre que un administrador inmobiliario trabaje
con estructuras de más de 20 ó 30 años, o con estructuras que
originalmente no tenían como propósito la vida residencial, va a toparse
con problemas.
“Se
trata de estructuras que se construyeron con un propósito distinto, de
modo que siempre habrá aspectos, desde limitaciones de presupuesto hasta
problemas estructurales, que no se pueden cambiar y que se prestarían
mejor para el uso original”, asegura Courtney.
Añade
que, para ser francos, la mayoría de los administradores inmobiliarios
probablemente prefieren trabajar con edificios nuevos que con
conversiones, para evitarse algunos de los dolores de cabeza que trae su
mantenimiento.
“El
administrador inmobiliario no siempre tiene la oportunidad de
administrar una construcción nueva”, dice. “Las que están disponibles
simplemente no bastan para pagar nuestras cuentas.”
Pero al
fin y al cabo, dice Courtney, administrar propiedades que han sido
convertidas de manera cabal es un buen modo de ganarse la vida.
“La
renovación urbana es algo fantástico”, dice Courtney. “[Las
conversiones] son una maravilla cuando los constructores logran el
balance económico justo, y cada vez que pueden salvar un edificio viejo
de que caiga en el olvido: lo rehabilitan, lo rejuvenecen y le dan una
nueva vida”.
Diana
Mirel es escritora contribuyente del JPL. Dirija cualquier pregunta
relacionada con este artículo a kgunderson@irem.org.
SIDEBAR
Cuatro
estrellas para las conversiones de hotel a condominio
Las
conversiones de hotel a condominio han proliferado en los últimos años,
especialmente en áreas turísticas como la Florida. De acuerdo con
Lodging Econometrics, un 46 por ciento de los condo-hoteles bajo
construcción están en la Florida.
Cuando
los dueños de un hotel lo convierten en condominio, compradores e
inversionistas pueden adquirir unidades individuales en el hotel y
compartir los gastos básicos, las responsabilidades y las ganancias con
el hotel. Después de la conversión, muchos de estos proyectos siguen
funcionando como hoteles, con atracciones de cuatro estrellas. Sin
embargo, los propietarios de cada unidad residencial son individuos e
inversionistas, y tienen su asociación de propietarios. Pero muchos de
ellos no viven todo el tiempo en estos hoteles.
En
Daytona Beach, Florida, Ocean Waters Development convirtió recientemente
en condominio el Plaza Resort & Spa, que tiene 100 años, por $60
millones. La compañía funge a la vez como empresa de construcción,
administradora inmobiliaria y administradora hotelera de la propiedad.
Ocean
Waters Development se dio cuenta de los beneficios de convertir una
propiedad histórica en una atracción con cualidades óptimas para su
nuevo uso. La creciente popularidad de las conversiones de hotel a
condominio y el alto precio de los bienes raíces le dieron ímpetu
adicional al proyecto.
“Si
[los propietarios de las unidades] desean obtener ingresos de su
propiedad, tienen la opción de ponerla en nuestro programa de manejo de
alquileres, y entonces sus unidades se le ofrecen al público como
cuartos de hotel”, dice Mark Geier, ex vicepresidente de ventas y
mercadeo de Ocean Waters. “Es como tener un negocio hotelero de una sola
habitación, que es parte de una propiedad que tiene 322 habitaciones, y
los propietarios comparten sus ingresos [con el dueño del hotel].”
Waccamaw Management LLC en Pawleys Island, Carolina del Sur, está
participando en la reciente moda de conversiones de hotel a condominio
para expandir su portafolio de administración de propiedades.
“Para ampliar su mercado, [los constructores y dueños de hotel] están
participando en conversiones de hotel a condominio, y para nosotros,
tomar parte en esto es un paso natural”, dice W. Press Courtney,
presidente de Waccamaw Management. “Podemos proporcionar mucho
conocimiento desde el punto de vista operativo.”
Waccamaw tiene un historial de administración de condominios, y tiene
experiencia en el manejo de asociaciones de propietarios, preocupaciones
de los residentes, presupuestos, tasas, mantenimiento y reparaciones.
Así,
Waccamaw se asoció con una empresa constructora para hacer un nuevo
proyecto de construcción, determinando el presupuesto operativo de la
propiedad, calculando las tasas y estableciendo las prácticas operativas
más adecuadas. Cuando se termine la conversión, Waccamaw administrará la
asociación de propietarios, el mantenimiento, los seguros y las tasas, y
colaborará con los propietarios del hotel que están a cargo del manejo
del programa de alquileres.

El
Plaza Resort and Spa es un hotel convertido en condominio en Daytona
Beach, Florida. La propiedad todavía se administra como un hotel de
cuatro estrellas, pero muchas de las unidades tienen propietarios
particulares que desean compartir los gastos y responsabilidades con el
hotel.